Pensamientos vitales I

Escuchando la voz de Battiato, se vislumbra un horizonte humano, de pensamientos vitales, la experiencia, la vida, el amor, el amor perdido, la amistad, cada compositor tiene sus ‘cosicas’.

No penséis que dispongo de tiempo para escribir, tan siquiera penséis que tal vez tenga la capacidad siquiera de enlazar palabra tras palabras, o párrafo tras párrafos. Pero por un inicio se comienza y por un principio se transmite.

A veces nos falta el tiempo, bueno siempre nos falta el tiempo, para todo, y sobre todo para lo importante, para saborear un buen vaso de agua con los que quieres (y digo agua porque uno a pesar de la juventud, está jodidamente castigado, no castigado para morir, pero sí para acojonar). En esto que te viene el médico y te dice para de esto, para de aquello (no es el ‘para’ de preposición, sino el ‘para’ de parar, que para uno eso era portero y hay experiencia), algún día vendrá la muy simpática doctora y me dirá algo de que pare de trabajar, aunque tal vez eso para un ‘automono’ es una utopía mística.

Total que no disponemos, y el poco que disponemos es inocuo, inerte me atrevería a decir, conversaciones inexistentes llenas de palabras que siempre se las lleva el viento. Por eso a veces ‘a volte’ que diría Franco, uno a lo largo del tiempo se va dando cuenta de que no dejamos jamás de ser un individuo, lo cuál no quiere decir que esté mal, pero a veces tal vez, sí de algún modo mal visto.

Ya profundizaremos en el ser cuando corresponda, pero ahora que me desvío del tema, pero sí que en nuestra individualidad, intentamos lograr socializar, por motivos humanos, y por esa misma causa erramos a la hora de escoger.

Y como en este caso tengo el honor de equivocarme a menudo y de errar sistemáticamente en lo que a la socialización se refiere. Escojo erróneamente y premeditadamente pienso, que el opuesto al individuo debe aportar la misma equivalencia a la relación.

‘Crassus errare’ querido Marco Licinio, lo enmendable se puede enmendar, lo roto coser, pero sin hilo y sin dedal, panorama sin igual.

Así es la vida, de todo se aprende. Esta entrada única e irrepetible, porque es la primera va a ser un tanto difusa, como la vida, inquietante, desconocida, imperceptible, tal vez como las venideras.

¿Quién lo sabe?

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